En el principio

En el principio
Pastor Tony Hancock

Introducción

Se cuenta la historia de un profesor de ciencia que construyó un modelo preciso de nuestra galaxia, la Vía Láctea. Mostraba con gran detalle el sol, los planetas, la luna y las estrellas que forman parte de esta sección del inmenso universo.

Uno de sus estudiantes, al observar el modelo con todo su detalle, le preguntó quién lo había hecho. El profesor replicó: nadie. El estudiante, frente a una respuesta tan insólita, se rió y volvió a preguntarle al profesor quién había fabricado tan excelente modelo.

El profesor volvió a decirle que nadie lo había hecho. Simplemente llegó a existir, dijo el profesor. El estudiante se mostró algo confuso y un tanto enojado, así que el profesor le dio una explicación. Si usted puede salir de esta clase y observar la naturaleza que lo rodea, para concluir que simplemente llegó a existir sin que nadie lo creara, también puede creer que este modelo llegó a existir, sin que nadie lo hiciera.

Hay muchas personas en este mundo que creen que el universo, con toda su belleza y diseño, simplemente llegó a existir. La belleza, la lógica y el orden de este mundo, sin embargo, nos llevan a comprender que fue diseñado por alguien. Como dice Pablo: "Desde la creación del mundo las cualidades invisibles de Dios, es decir, su eterno poder y su naturaleza divina, se perciben claramente a través de lo que él creó" (Romanos 1:20).

Tristemente, muchas personas han sido enseñadas que este mundo no tiene diseño ni propósito. La conclusión ineludible de esta enseñanza es que nuestra vida tampoco tiene propósito. Si este mundo es un accidente, tú y yo también somos accidentes, y nuestra vida no tiene ningún propósito.

La Biblia nos presenta un cuadro muy diferente, un cuadro que concuerda con lo que podemos observar en el mundo, y que también da propósito y esperanza a nuestras vidas. Vamos a considerar en estas próximas semanas los primeros capítulos de Génesis, pues en ellos encontramos verdades básicas para nuestra vida y para nuestra fe.

Lectura: Génesis 1:1

1:1 En el principio creó Dios los cielos y la tierra.

Nuestro verso de memoria para esta semana es este versículo, precisamente porque es tan básico para comprender la realidad. Nos dice que

I. Dios creó el mundo

Cada cultura ha tenido sus mitos para explicar la existencia del mundo. El mito dominante de nuestra cultura es la evolución darvinista. Otras culturas han tenido mitos acerca de sus dioses. Lo que creemos acerca del origen del mundo determinará la forma en que vivimos en el mundo.

Aquí aprendemos que el Dios que hizo el mundo es el mismo que llamó a Abraham, que liberó a Israel de su cautiverio en Egipto, y que al fin envió a su Hijo Jesucristo para que lo conociéramos en plenitud. Este mundo no existe por accidente – y tu vida no existe por accidente, tampoco. Fuiste creado con un propósito. De ese propósito hablaremos más en semanas futuras.

Podemos notar otro punto aquí. Noten lo que dice Jeremías 10:11: "Así les dirás: Los dioses que no hicieron los cielos ni la tierra, desaparecerán de la tierra y de debajo del cielo". Dios es el Creador de todo lo que existe, a distinción de los ídolos, que no pueden hacer nada. Al contrario; al ídolo, el hombre lo tiene que hacer.

¿A quién, entonces, debemos de buscar? ¿A un ídolo que no es capaz de hacer nada? ¿O al Dios todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra? Creo que la respuesta es obvia. Sólo hay un Dios que ha hecho todo cuanto existe. Sólo El merece nuestra adoración y nuestro servicio.

El hecho de que el mundo tiene principio señala hacia la realidad de que tendrá también fin. La palabra hebrea que se usa para expresar el concepto de "principio" es pareja con la palabra que significa "fin"; había otras palabras que se podrían haber empleado para indicar el comienzo de algo sin fin.

Esto indica, entonces, que Dios hizo el mundo con una trayectoria en mente. Desde su principio, lo hizo con un fin. Desde el principio, entonces, ya estamos orientados hacia el final que tendrá lugar cuando Jesús regrese. No somos parte de un eterno ciclo de vida y muerte; nuestra existencia va hacia algo porque para eso fue creado.

Dios, entonces, creó el mundo. Pero ¿cómo lo hizo? ¿Lo creó de la forma en que se encuentran algunas de nuestras casas, todo un tiradero y un desorden? Vamos a ver.

Lectura: Génesis 1:2-25

Estos versículos tienen como propósito enseñarnos algo muy importante acerca de Dios y acerca de su creación. Nos enseñan que

II. Dios creó un mundo de orden

Al principio de su creación, la tierra era un caos total. Esto significa que no era apto para la habitación. Era un lugar donde la vida no podía subsistir. Esto no significa que la tierra haya existido ya antes de que Dios empezara su acto de creación. Significa simplemente que Dios lo creó primero como materia prima, y luego empezó su labor de dar forma a lo que había creado.

Desde el verso dos hay una nota de esperanza, porque leemos que el Espíritu de Dios se movía sobre las aguas. El Espíritu Santo es el miembro de la Trinidad que se relaciona con la sabiduría. El iba guiando la creación para que se hiciera con sabiduría, con detalle, con lógica. ¡Y así fue!

Mucho se ha dicho acerca de los seis días de la creación, pero observen el patrón básico que existe. En los primeros tres días de la creación, Dios hizo los marcos o los hogares; en los últimos tres días, llenó esos lugares con sus habitantes.

Por ejemplo, el primer día, hizo la luz, y la separó de la oscuridad. El cuarto día, hizo el sol, la luna, las estrellas y los planetas para distinguir entre la luz y la oscuridad o para vivir en la luz y la oscuridad.

Algunas personas se han preguntado: ¿Cómo es posible que Dios hiciera la luz el primer día, y no hiciera el sol y la luna hasta el cuarto? ¿Cómo hubo luz sin sol? Puede ser que, cuando Dios creó la luz, hizo la luz como base organizadora de la creación. Sabemos que la energía y la materia están relacionadas; quizás lo que Dios creó el primer día fue la luz como tal, y el cuarto día creó las fuentes de luz.

No estoy seguro de la respuesta a esta pregunta, pero francamente creo que quien la hace se está perdiendo el mensaje principal del pasaje. El enfoque está en la forma ordenada en que Dios creó el mundo, con cada cosa en su lugar y un lugar para cada cosa.

Ya hemos visto la relación entre el primer día y el cuarto día. El segundo y el quinto también se relacionan. El segundo día, Dios hizo el cielo, separando las aguas celestiales (es decir, las nubes) de las aguas marinas. El quinto día, hizo seres vivientes para habitar en ambos lugares. Para el cielo hizo las aves, y para el mar hizo los animales marinos, los peces y todo lo que se mueve en el mar.

El tercer día, Dios creó un lugar seco. Puso límite a las aguas del mar e hizo la tierra seca, para luego llenarla con vegetación. El sexto día, Dios hizo los animales terrestres, incluyendo a los reptiles y todo lo que se mueve sobre la tierra.

¿Se dan cuenta? Los primeros tres días, Dios prepara el lugar; los siguientes tres días, Dios llena los lugares. Todo esto nos lleva a entender que Dios creó el mundo con orden, con lógica – hizo el mundo, como se repite varias veces, bueno. Todo lo que Dios creó es bueno.

Como veremos más adelante, el plan original de Dios para el mundo no se realizó completamente. Sin embargo, el plan de Dios para el mundo fue bueno, ordenado, perfecto; y aún vemos muchos rasgos de esa perfección.

No hemos terminado de leer lo que Dios hizo el sexto día. La próxima semana, veremos la culminación de la creación. Me gustaría terminar hoy con algunas conclusiones en base a lo que hemos aprendido acerca de la creación de este mundo.

En primer lugar, vemos que nuestro Dios es un Dios de orden. El lo creó todo para ponerlo en un lugar preparado. Puso los cuerpos celestes en su lugar, entre otras cosas, para dar un ritmo a los tiempos de nuestra existencia. Sin el sol, no existirían los días ni los años que dan forma a nuestra experiencia del tiempo. La luna determina el curso de los meses.

De la manera en que nuestro Dios es un Dios de orden, y El declara que el orden es bueno, los pequeños mundos que nosotros creamos – nuestros hogares, nuestros vehículos, nuestra participación en la Iglesia – serán buenos si son también lugares de orden. No es por accidente que Pablo dice, tocante a la Iglesia: "Pero todo debe hacerse de una manera apropiada y con orden" (1 Corintios 14:40).

Un desorden – un caos – no glorifica a Dios. Una vida ordenada es una vida que permite la prosperidad, que permite hacer buen uso del tiempo, que refleja la naturaleza de Dios. Dios no nos llama a convertirnos en perfeccionistas y preocuparnos por cada detalle. Sí nos muestra, sin embargo, que el orden es algo bueno.

En segundo lugar, vemos que todo lo que Dios creó es bueno. Es por esto que El se merece la gloria y el honor. Dios no hace cosas malas, mal diseñadas o mal hechas. Es un Dios de excelencia y de gloria.

La Biblia nos dice que todos nos hemos quedado lejos de la gloria de Dios, debido a nuestro pecado y nuestra desobediencia. Sin embargo, podemos ser restaurados. Por medio de Jesucristo, podemos ser restaurados a una relación con Dios. Podemos ser parte de su pueblo, y vivir en relación con El.

Si tú te das cuenta de que no estás en relación con tu Creador, puedes conocerlo hoy. Cristo Jesús vino a este mundo para que tú pudieras entrar en relación con tu Creador. Si no lo conoces, ven a El hoy.

 Pastor Tony Hancock:

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